Mostrando entradas con la etiqueta Espiritualidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Espiritualidad. Mostrar todas las entradas

CONSCIENCIA Y CONCIENCIA


ÍNDICE


CONCEPTO E INTRODUCCIÓN
LA CONSCIENCIA EN LA FILOSOFÍA
EN LA PSICOLOGÍA
CONCIENCIA EN LA PERSONALIDAD
LA CONCIENCIA EN LA HISTORIA
CONSCIENCIA EN LA ÉTICA
CONFERENCIA SOBRE LA CONSCIENCIA.

Pierre Teilhard de Chardin

LA EVOLUCIÓN UNIVERSAL
LA EVOLUCIÓN DE LA COSNCIENCIA
EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA UNIVERSAL. NOOSFERA 
LEY DE LA COMPLAJIDAD-CONSCIENCIA 


CONCEPTO E INTRODUCCIÓN

Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.

La conciencia (del latín conscientia 'conocimiento compartido', pero diferente de consciencia, ser conscientes de ello) se define en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, se refiere a la moral o bien a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior. Conscientĭa significa, literalmente, «con conocimiento» (del latín cum scientĭa). En la especie Homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. Se traduce del griego sy‧néi‧dē‧sis, de syn -'con'- y éi‧dē‧sis -'conocimiento'-, de modo que significa co-conocimiento, o conocimiento con uno mismo.

Conciencia se refiere al saber de sí mismo, al conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones.

La conciencia en psiquiatría puede también definirse como el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad. La conciencia requiere del uso de los sentidos como medio de conectividad entre los estímulos externos y sus asociaciones.

Los humanos adultos sanos tienen conciencia sensitiva y conciencia abstracta, aunque también el pensamiento abstracto se presenta en otras especies animales, así mismo se ha comprobado que algunas especies animales tiene una conciencia rudimentaria de sí mismos.


LA CONSCIENCIA EN LA FILOSOFÍA

En la filosofía occidental el concepto de conciencia toma relieve a partir de los sistemas de René Descartes, John Locke, Gottfried Leibniz, Emmanuel Kant. Descartes se planteó la duda sistemática como vía de conocimiento. Destacó la facultad del hombre de captar su propio pensamiento. Se interrogó, además, acerca de la existencia física de la conciencia. Para Locke, ésta es el conjunto de las informaciones recibidas a través de los sentidos. Leibniz, matemático y filósofo, persiguió un "alfabeto de los pensamientos humanos" semejante a un orden matemático. Kant coincidía con Locke en cuanto a que el conocimiento nos llega desde afuera, mediante los sentidos, pero el orden de esos conocimientos lo determinan mecanismos internos de la conciencia. Para Kant, la ética se sintetiza en la idea de que se debe obrar como si la regla que se utiliza para uno mismo se pudiera convertir en norma universal.

A partir de Franz Brentano y los pre-fenomenólogos (o proto-fenomenólogos) la conciencia adquiere un papel central para las filosofías derivadas del redescubrimiento del concepto de intencionalidad, como la Fenomenología de Edmund Husserl. Según este punto de vista, la conciencia es el correlato del fenómeno, y es el punto de partida válido para la investigación filosófica.

RASGOS DE LA CONCIENCIA

La conciencia es capaz de percibir la realidad y hacerse una representación mental. Esta facultad, que Steve Pinker llama secundaria, por encima de la simple percepción sensorial (ya que implica tener un concepto globalizador de lo que captan los sentidos) está presente en varias especies de mamíferos y en un grado más elevado a los hombres, que construyen una cosmovisión donde se mezclan las propias percepciones y las enseñanzas fruto de la socialización y la interacción con otras personas.Pero también es capaz de concebir la propia individualidad, es decir, saberse sujeto, como concepto unificador de creencias, sentimientos, experiencias y pensamientos sobre el mundo. No sólo la persona sabe que existe, sino que se considera diferente del resto de elementos del mundo (Thomas Nagel).Esta consideración parte de una operación mental que cuenta con diversas formulaciones, siendo quizá la más célebre la máxima de Descartes Cogito ergo sum. Las visiones religiosas o espiritualistas, además, consideran que parte de esta diferencia radica, aparte de la personalidad, en un componente no físico, llamado comúnmente alma.

El idealismo considera que aparte de esa sensación y certeza de existir, de saberse un sujeto, no se puede asegurar que exista nada más, ya que todos los objetos del mundo exterior podrían ser sólo proyecciones de la propia conciencia. Por este motivo esta doctrina llevada al extremo desemboca en el solipsismo.

Manfred Frank afirma que la conciencia incluye siempre procesos de reflexión sobre uno mismo, mientras el sujeto va creciendo y va teniendo experiencias va formando su personalidad, que luego transforma según los acontecimientos y reacciones de la gente cercana. El autoconocimiento, por tanto, es uno de los rasgos de la conciencia y ligado al desarrollo del individuo (René Dubos), con un período crítico en la adolescencia.

La conciencia, además de representaciones sobre el exterior y de la subjetividad, actúa como síntesis de diversas experiencias, en este sentido es temporal, selectiva e intencional (Sartre) y puede equivaler al concepto de yo. Sin este sustrato unificador, ya menudo voluntariamente unificador, es imposible superar estímulos simples y acceder a la cognición, como sostiene Antonio Damasio.

Bernard Baas resume las funciones de la conciencia en las siguientes:

Definición del contexto,

Situación del individuo en el mundo,

Adaptación a los cambios y aprendizajes,

Categorización

Control de acciones físicas y mentales,

Represión de determinados instintos,

Toma de decisiones,

Metacognición

Mantenimiento del propio equilibrio


Desde la inteligencia artificial se han propuesto ocho rasgos básicos de la conciencia:

El instinto de conservación ligado a la noción de un yo existente.

La noción de estado de ánimo y emoción, que llevan a una conducta u otra.

El concepto de orden y lógica en torno, la noción de diferencia respecto a otros seres y la posibilidad de establecer contacto o no con estos seres.

La idea de libertad

El descubrimiento de patrones en la información y las ansias por aprender como mecanismo de supervivencia.

La facultad para hacer predicciones y tomar decisiones.

Nota del administrador. El lenguaje no determina en su totalidad la consciencia en el ser humano, sino la emergencia de la existencia, las sensaciones y el pensamiento absatracto anterior al lenguaje

EN LA PSICOLOGÍA

La conciencia es un estado de la mente que permite tomar decisiones de forma racional, percibir la realidad y tener noción del propio yo. Se opone por tanto a estados como el sueño, la alucinación y las formas de vida incapaces de formular un autoconcepto o de concebir un sentido de individuo y personalidad. Para Freud es una parte de la mente, diferente del inconsciente.Los seres humanos tienen conciencia cuando están despiertos y no sufren ninguna enfermedad mental o alteración momentánea por un estado de crisis o para ingerir drogas. Determinados autores afirman que la conciencia también formará parte de la inteligencia artificial o de los animales como delfines o primates, aunque no hay acuerdo sobre sus límites. La conciencia es objeto de estudio de la psicología y la filosofía de la mente.

CONCIENCIA EN LA PERSONALIDAD

Todos los seres humanos tienen conciencia moral, ya que han sido educados en el cumplimiento de unas normas éticas a través de la familia, la escuela, las relaciones personales o otras influencias como los medios de comunicación, lecturas y meditaciones. Pero hay personas con un grado más elevado de reflexión sobre los propios actos, que se reconocen por actuar más a menudo en su deber, para hacer planes de futuro y no dejar tan atrasada trabajo.

Cuando no se sigue la conciencia surgen el remordimiento y la culpa, que puede ser patológica si no se sabe parar, ya que es imposible actuar siempre de acuerdo con las normas morales. El extremo contrario, la anomia, es también un signo de enfermedad. Ya Aristóteles proclamaba que la virtud era encontrar el equilibrio, el término medio.

Epictura: El arrepentimiento actúa como filtro represor de la conducta y el miedo a experimentar sentimientos negativos o bajar en el autoconcepto puede hacer desisitir de determinadas conductas. Por el mecanismo de defensa de la anulación, un sujeto puede aplazar este sentimiento o buscar una justificación para sus actos (autoengaño) que compense, para tender así a la homeostasis psíquica.

LA CONCIENCIA EN LA HISTORIA

Dentro del pensamiento oriental, los primeros intentos de entender la conciencia se encuentran en la formulación budista del Vijñāna, que se liga a la esencia de las criaturas, en la base ontológica, sin que incluya autoconciencia o personalidad. Pero justamente los deseos de liberarse del ego, fuente del mal y del deseo insatisfecho para fusionarse con todo el universo han llevado a que los pensadores orientales menosprecien la idea de conciencia, asociada al orgullo.

Por el contrario en Occidente se convierte, desde los inicios de la actividad filosófica en las polis griegas, un concepto clave. En un primer momento era inseparable de la conciencia moral, es decir, el ser humano era racional y por tanto capaz de juzgar sus actos en función de su bondad. Hasta John Locke no empezó a reflexionar por separado sobre la dimensión ética y la conciencia psicológica y con este término sólo a partir de los escritos de Ralph Cudworth.

Históricamente se ha ligado la conciencia en el alma o espíritu. La ciencia, a partir de los avances en neurobiología, ha tratado de encontrar las bases biológicas para la conciencia. Uno de los principales teóricos contemporáneos de este campo es David Chalmers pero los estudios se remontan al siglo XVII (por ejemplo Descartes creía que la relación entre cuerpo y espíritu se daba a la glándula pineal). La conciencia sería un mecanismo adaptativo elevado, que podría pues explicarse en términos puramente físicos, en contra de las teorías basadas en el dualismo. Roger Wolcott Sperry, Premio Nobel de Medicina, argumentó que no se encontraba en un solo órgano, sino al conjunto de conexiones del cerebro, anticipando las corrientes holísticos.

Dentro de los fisicialistas se pueden distinguir dos corrientes predominantes en los siglos XX y XXI: los partidarios del conductismo y la fenomenología, que argumentan que la conciencia es algo abstracto inaprehensible al estudio y que por tanto hay que centrarse en sus manifestaciones objetivas, sean externas o internas al sujeto (conductas y reacciones corporales, por ejemplo), y por otro los que usan la mecánica cuántica para explicar cómo funciona el cerebro, considerado el centro de la conciencia.

CONSCIENCIA EN LA ÉTICA

La conciencia es el sentimiento y certeza internas de estar actuando bien o mal según los parámetros fijados por la ética. Según la religión la conciencia proviene del alma, que juzga las propias acciones y hace sentir remordimientos en el caso de desviarse de la norma moral, mientras que para la ciencia la conciencia es parte de la actividad evaluadora ordinaria del sujeto , que siempre califica los actos y acontecimientos según varios criterios, entre los que se encuentra la moral. Esta facultad parece localizarse en el córtex prefrontal del cerebro.

Para Sigmund Freud es parte del Superyo, un componente de la mente creado por la socialización que hace que cada individuo interiorice unos códigos de conducta que aseguran la cohesión del grupo. El Superyo o conciencia reprime con emociones negativas aquellos comportamientos sugeridos por el ello o el instinto que se alejan de lo esperado.

Según el catolicismo. Según el catecismo, el ser humano es libre, lo que implica la posibilidad "de elegir entre el bien y el mal" . Para saber cómo elegir, debe guiarse por la conciencia, que "asegura la verdad respecto al bien" y por lo tanto, si está bien formada, ayuda a no equivocarse en la elección. La conciencia actúa como "ley del espíritu", pero para sentirla hay que hacer introspección y para que su juicio sea certero, precisa una formación a lo largo de toda la vida, que incluya fe, razón y seguir las enseñanzas de la iglesia.
Hacer un examen de conciencia es un acto habitual en un católico practicante, que examina sus actos pasados ​​e intenciones futuras para juzgar sobre su bondad o no. Si ha cometido una falta o un pecado (cuando ha obrado contra Dios y sus preceptos a pesar de saber cuál era su deber) es necesario que obtenga el perdón mediante la confesión. Esta puede ser privada, en la oración o diálogo directo con la divinidad, o bien a través de un sacerdote, que ordena una penitencia y otorga la absolución si el arrepentimiento es sincero. Si la conciencia, pero, no siendo el error y no piensa evitarlo en el futuro, el sacramento no tiene ningún efecto.

Según el budismo. En otras religiones —como por ejemplo el budismo y el budismo zen— la conciencia es algo que se debe despertar: el despertar de la conciencia es más importante que la mera aplicación de dogmas o el seguimiento de unas creencias como reglas fijas de pensamiento. La conciencia debe de ser creativa. Puede hablarse de la distinción entre la conciencia individual o del ego, y la conciencia cósmica o universal. La práctica religiosa iría encaminada a dirigir la conciencia del ego hacia una conciencia mayor, a través de la meditación.

Según el hinduísmo. La conciencia es una cualidad eterna (o sea, sin principio ni fin) que posee el alma espiritual. La conciencia no aumenta ni disminuye, sólo se enfoca en algo. En el contexto espiritual la conciencia se dirige a alguna forma de Dios o a la energía divina omnipresente.


Sigue con  la interesante Conferencia pronunciada por el Prof. F. J. Rubia que incluye:


- Exposición
- Definición de consciencia
- Características de la consciencia
- Algunas teorías sobre la consciencia
- Supervivencia
- Dudas sobre lo mental
- Red de funciones cognitivas
- Origen y evolución de la consciencia
- Conciencia compartida
- Correlatos neurales de la consciencia
- Consciencia ocasional
- ¿Máquinas con consciencia?
- Conclusión

TAOISMO

Taoísmo es una tradición filosófica y religiosa que lleva más de dos milenios ejerciendo su influencia en los pueblos del Extremo Oriente. Significa‘enseñanza del camino’.

La palabra tao (o dao, dependiendo de la romanización que se use), suele traducirse por ‘vía’ o ‘camino’.
El taoísmo filosófico se desarrolló a partir de los escritos de Laozi y Zhuangzi. Según la leyenda china, Laozi vivió durante el siglo VI a. C. y tradicionalmente se fecha en ese siglo la redacción del Dao-de-ching, aunque según algunas investigaciones actuales es bastante posterior.
La esencia de la filosofía taoísta se encuentra en el Tao-te-ying (el libro de la vía y el poder, o del camino y la virtud). El taoísmo religioso se fundó en el siglo III a. C., pero no se convirtió en un movimiento religioso organizado hasta el siglo II d. C.
El objetivo fundamental de los taoístas es alcanzar la inmortalidad, si bien, a veces no se entiende esta literalmente, sino como longevidad en plenitud. De la misma manera, se decía que las personas que vivían en armonía con la naturaleza eran inmortales. Laozi fue deificado como dios taoísta ―un inmortal―, encabezando un enorme panteón de héroes folclóricos, generales famosos y sabios, todos los cuales alcanzaron la inmortalidad. Sin embargo, la antigua forma del taoísmo era la de una corriente filosófica y no una religión, por lo que los antiguos pensadores interpretaban por «inmortalidad» el hecho de autosuperación del propio ser en comunidad con el entorno, lo que implica buscar la superación y el progreso personal y colectivo, de acuerdo con la mutación constante que enseña el taoísmo.
Posteriormente, el taoísmo se mezcló con elementos del confucianismo, el budismo y la religión folclórica. La forma concreta de religión taoísta que fue llevada a Taiwán hace unos 300 años es típica de esta tradición. La característica más distintiva de la práctica actual es la adoración de los antepasados, junto con las deidades taoístas, lo que muestra el claro elemento tradicionalista del confucianismo y el culto religioso de las creencias míticas de Asia, las cuales ambas no eran válidas para los antiguos pensadores taoístas como Chuang Tsé.

Fundamentos del taoísmo

El Taoísmo establece la existencia de tres fuerzas: una pasiva, otra activa y una tercera, conciliadora. Las dos primeras se oponen y complementan simultáneamente entre sí, es decir que son interdependientes de manera absoluta y funcionan como una unidad. Son el yin (fuerza pasiva/sutil, femenina, húmeda...) y el yang (fuerza activa/concreta, masculina, seca...). La tercera fuerza es el tao, o fuerza superior que las contiene. (Véase yin-yang).
El significado más antiguo que existe sobre el tao dice: «Yi yin, yi yang, zhè wei tao», es decir, #un aspecto yin, un aspecto yang, eso es el tao".
Puede ejemplificarse esta concepción a partir del significado de las palabras: literalmente, yang significa ‘la ladera luminosa (soleada) de la montaña’, y yin ‘la ladera oscura (sombría) de la montaña’; entiéndase la idea de montaña como símbolo de unidad. Así, aunque representan dos fuerzas aparentemente opuestas, forman parte de una única naturaleza.
La igualdad entre las dos primeras fuerzas entraña la igualdad de sus manifestaciones consideradas en abstracto. Por ello el taoísta no considera superior la vida a la muerte, no otorga supremacía a la construcción sobre la destrucción, ni al placer sobre el sufrimiento, ni a lo positivo sobre lo negativo, ni a la afirmación sobre la negación.
Las cosas cotidianas e insignificantes tienen un significado mucho más profundo del que nosotros le damos.
El gran taoísta Lin An define el camino de la felicidad de la siguiente manera:
La gran mayoría de las personas
qué vacía y mal se siente, porque usa
las cosas para deleitar su corazón,
en lugar de usar su corazón para
disfrutar de las cosas.
El tao es algo que no puede ser alcanzado por ninguna forma de pensamiento humano. Es así que casi en su inicio, el Tao te king reza:
El tao que puede ser denominado tao
no es el verdadero tao.
Para este algo no existe nombre, dado que los nombres derivan de experiencias; finalmente, y por necesidad de ser descrito o expresado, se lo denominó tao, que significa ‘camino’ o ‘sendero [recto o virtuoso]’ que conduce a la meta.
Cuando Lao Tse habla del tao procura alejarlo de todo aquello que pueda dar una idea de algo concreto. Prefiere encuadrarlo en un plano distinto a todo lo que pertenece al mundo. Porque el tao es como el espacio vacío para que se manifieste el todo. «Existía antes del Cielo y de la Tierra», dice, y, efectivamente, no es posible decir de dónde proviene. Es madre de la creación y fuente de todos los seres.
El tao engendró la unidad.
La unidad dio origen a las dos facetas
las cuales dieron el ser a la tríada
y la tríada produjo los diez mil seres.
El tao tampoco es temporal o limitado; al intentar observarlo, no se lo ve, no se lo oye ni se lo siente. Es la fuente primaria cósmica de la que proviene la creación. Es el principio de todos, la raíz del Cielo y de la Tierra (la madre de todas las cosas). Pero si intentamos definirlo, mirarlo u oírlo, no sería posible: el tao regresa al no-ser, ahí donde es insondable, inalcanzable y eterno.
Todas las cosas bajo el Cielo gozan de lo que es, lo que es surge de lo que no es y retorna al no-ser, con el que nunca deja de estar ligado.
El tao del no-ser es la fuerza que mueve todo lo que hay en el mundo de los fenómenos, la función, el efecto de todo lo que es: se basa en el no-ser.
El mundo de los seres puede ser nombrado con el nombre de no-ser y el mundo de los fenómenos con el nombre de ser. Las diferencias recaen en los nombres, pues el nombre de uno es ser y el del otro, no-ser, pero aunque los nombres son distintos, se trata de un solo hecho: el misterio desde cuyas profundidades surgen todos los prodigios.
Al encontrar el camino que conduce de la confusión del mundo hacia lo eterno, estamos en el camino del tao.
El taoísmo excluye el concepto de ley y lo sustituye por el de orden. Es decir, las cosas son de determinada manera debido a que su posición en un universo en permanente movimiento les confiere una naturaleza que las obliga a ese comportamiento. Así lo explica Dong Zhongshu, filósofo chino del siglo II a. C.:
Cuando se vierte agua en el suelo, esta evita las partes secas y va hacia las que están húmedas. Si dos troncos se colocan en el fuego, este evita el mojado y enciende el seco. Todas las cosas rechazan lo que es distinto y siguen lo que es igual.
Del mismo modo, las cosas hermosas llaman a otras cosas en la clase de las hermosas, las repulsivas llaman a otras en la clase de las repulsivas. Esto proviene del modo complementario en que se corresponden las cosas de la misma clase. Las cosas se llaman unas a otras, lo igual con lo igual; un dragón trayendo lluvia; un abanico apartando el calor; el sitio donde ha estado un ejército, llenándose de zarzas... Las cosas, hermosas o repulsivas, tienen todas un origen. Si se cree que construyen el destino es porque nadie conoce dónde está su origen. No hay ningún suceso que no dependa para su inicio de algo anterior, a lo que responde porque pertenece a la misma categoría, y por eso se mueve.

El alma inmortal del adepto taoísta.
Tao es el nombre global que se da al orden natural. El objetivo del tao es enseñar al hombre a integrarse en la naturaleza, enseñarle a fluir, a integrarse en sí mismo en concordancia y armonía. El tao no es un creador porque nada en el mundo se crea ni el mundo es creado. Enseñar a compenetrarse con esta naturaleza y armonía de tal modo que llegue a experimentar en su propio cuerpo sus ritmos vitales. Sintonizándose el cuerpo humano mediante una serie de ejercicios con estos ritmos, ganando así serenidad mental y energía física.
A principios del siglo IV a. C. los filósofos chinos escribían sobre el yin y el yang en términos relacionados con la naturaleza.
Observando de la perspectiva del tao, se ve cómo todas las cosas se elevan, se vuelven grandes y luego retornan a su raíz. Vivir y morir es simplemente entrar y salir. Las fuerzas de la mente no tienen poder sobre quien sigue el tao. El camino del no-ser lleva a la quietud y la observación, y conduce de lo múltiple al uno. Para poder recorrer ese camino hace falta preparación interna. Mediante la práctica espiritual, la perseverancia, el recogimiento y el silencio se llega a un estado de relajación que debe ser tan sereno que posibilita la contemplación del ser interior, el alma, y así se logra ver lo invisible, escuchar lo inaudible, sentir lo inalcanzable.
Una historia representativa del pensamiento taoísta sería la siguiente: (Adaptado a partir de Las religiones del mundo, de Huston Smith).
El caballo de un campesino se escapó. Ante la conmiseración de su vecino, el campesino le dijo: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y tuvo razón, porque al día siguiente el caballo regresó acompañado de caballos salvajes con los cuales había trabado amistad. El vecino reapareció, esta vez para felicitarlo por el regalo caído del cielo, pero el campesino repitió: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y otra vez tuvo razón, porque al día siguiente su hijo trató de montar uno de los caballos salvajes y se cayó, rompiéndose una pierna. El vecino volvió a mostrar su pesar, y recibió nuevamente la anterior pregunta: «¿Quién sabe si es bueno o malo?». Y el campesino tuvo razón una cuarta vez, porque al día siguiente aparecieron unos soldados para reclutar al hijo, pero lo eximieron por encontrarse herido.
Lejos de una amoralidad o de una moralina latitudinaria, el taoísmo preconiza la armonía, allí está el equilibrio, un absoluto sobre las relatividades.

Al llegar el budismo a China, el contacto entre el budismo y el taoísmo produjo entre otros efectos la escuela religiosa y filosófica budista Chán (sinización de la palabra sánscrita dhyana, que significa: meditación) y, esta, al pasar a Japón originó el zen.
El taoísmo influyó en numerosas áreas del conocimiento como la medicina y ciertas escuelas de meditación, e incluso las artes marciales. Existe un paralelismo en ciertas concepciones del taoísmo con el Tantra, en especial la visión del mundo como un ecosistema, y la consideración de una vía de iluminación dentro del acto sexual.

Características y elementos principales

  • Laozi (Lao-Tsé): 604 a. C., obra principal Tao te ching.
  • Preconiza: Armonía del hombre con el tao, al curso etéreo y dialéctico de los acontecimientos.
  • Reprueba: La guerra, la resignación, la codicia, los prejuicios, los convencionalismos, los tabúes, la desigualdad, la sumisión, el sometimiento dogmático a normativas absolutistas o preconceptos prejuiciosos (lealtad filial, nacionalismo, legalismo, sumisión al culto, etc.).
  • Preceptos: No posee un dogma al cual los fieles deben limitarse.
  • Virtudes: Piedad, magnanimidad, abnegación, bondad, sacrificio personal, plantar árboles (entregar algo a la naturaleza u otros humanos), hacer caminos (en los mismos modos que los árboles), ser introspectivo, ser analítico, contemplativo y meditativo, fomentar la honestidad y la equidad, enseñar al que no sabe.

Historia

  • Siglo IV-II a. C.: influencia en la alquimia, la medicina tradicional china, la magia y la adivinación, por lo que se convierte en culto popular. Posteriormente influyó en las artes marciales, con sus conceptos de chi aplicados tanto a la salud como al combate, surgiendo así diversos estilos de kungfú taoísta (principalmente en la montaña Wudang), y también disciplinas como el chi kung y el taichí.
  • Siglo II d. C.: el sacerdote imperial Zhang Daoling es el primer pontífice del taoísmo como religión; sincretiza la religión tradicional china con el taoísmo, para renovar el culto religioso imperial e imponer su forma de taoísmo teísta como doctrina de culto, a pesar de que esta interpretación religiosa es contraria a la ideología taoísta netamente filosófica que proponían Laozi y Zhuangzi.
  • 1927: El pontificio es abolido por el gobierno chino.
  • Promete la inmortalidad, en su sentido religioso como forma de vida eterna, pero en su sentido filosófico como alegoría de un concepto ontológico impulsor de la autosuperación.
  • Observación fundamental: Alcanzar la inmortalidad, longevidad en plenitud, las personas que viven en armonía con la naturaleza son inmortales.
  • Lao Zi es deificado como inmortal taoísta (héroes folclóricos, generales famosos y sabios), tomándose como tal esta idea de las deidades solo por los seguidores del taoísmo religioso, siendo tales alegatos rechazados por el taoísmo filosófico.
  • Se mezcló con elementos del confucionismo, budismo y creencias locales (Taiwán hace 300 años), formando un sincretismo religioso que no es compatible con los conceptos originales del Tao te king de Laozi.
  • Lo nuevo: adoración de los antepasados de cada uno, solo por parte del taoísmo religioso, pero no asimilado por el taoísmo filosófico.


SINCRETISMO

Un sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Aunque a veces estas uniones no guardan una coherencia sustancial.

La palabra sincretismo viene del griego sincretismós, compuesto por el prefijo sin-, unido a un vocablo que puede derivar de "cretense", en referencia histórica que comenta Plutarco, que nos dice que los cretenses dejaban a un lado sus diferencias internas en periodos de guerra.

Sincretismo religioso

Es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes. Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía. Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes.

El proceso de sincretización religiosa debe desarrollarse a la manera de una simbiosis en la que los dos cultos se mantengan. Pero esta simbiosis puede dar lugar al nacimientos de una nueva identidad cultural única incluso manteniendo dos cultos distintos. Debemos distinguir previamente entre la experiencia religiosa y la experiencia cultural.

El sincretismo supone aceptar la situación de crisis y afrontarla en dos etapas: la acomodación y la asimilación.

Durante la acomodación no se produce ningún cambio en ninguna de las culturas. Se produce un ajuste exterior, que se puede producir de forma rápida, pero no supone un paso sólido. La acomodación de las culturas se puede entender como una toma de consciencia por parte de los individuos de cada cultura de la existencia de una cohabitación dentro de un mismo espacio vital de dos tradiciones diferentes. Se pueden producir cambios en la fachada de cada tradición en una búsqueda de hacer más fácil la relación, pero todos los individuos guardan los valores de su cultura original.

La segunda fase, la asimilación, afecta a las culturas en conflicto que se fusionan a través de una interpenetración. Los individuos pertenecientes a las diferentes tradiciones no se cierran sobre sus valores originarios, sino que se abren, aceptando y adquiriendo nuevas costumbres. Es un proceso muy lento e inconsciente. La asimilación se produce con la aparición de una historia común para las dos tradiciones.

El objetivo último del sincretismo es alcanzar la asimilación religiosa, pero para ello siempre es necesario la acomodación. La acomodación permite al individuo vivir dentro de un nuevo mundo plural como en un ámbito propio. Se podría decir que la asimilación necesita de una convivencia natural con las nuevas culturas.

En el contexto de los nuevos movimientos religiosos hablar de sincretismo es hablar sin duda de la Nueva Era. En la espiritualidad de esta doctrina existen movimientos de múltiples religiones y doctrinas, basándose en la creencia de que todas las religiones son básicamente una con "distintas ropas".


LOS VEDAS

Se denomina Vedas (literalmente ‘conocimiento’, en sánscrito) a los cuatro textos más antiguos de la literatura india, base de la desaparecida religión védica (que fue previa a la religión hinduista).

La palabra sánscrita vedá proviene de un término del idioma indoeuropeo (weid), relacionado con la visión, del que surgieron el latín vedere (ver) y veritás (verdad) y las palabras españolas «ver» y «verdad».

Los textos védicos se desarrollaron dentro de lo que se denomina la cultura védica, basada en castas (varna o ‘color’) y ásramas (etapas de vida religiosa).

Autores

En la actualidad, en la India se considera que el mítico sabio Viasa escribió los cuatro Vedas. Incluso su nombre completo, Veda-Viasa, significaría que él bifurcó (vi: ‘dividió en dos’, o en cuatro) el Veda único (el Rig-veda, de mediados del II milenio a. C.). En efecto, la mayor parte del Sama y el Iáyur-veda (los dos Vedas siguientes, con unos pocos siglos de diferencia) contienen texto del Rig-veda. El Átharva-veda en cambio parece ser parte de otra tradición.

Cada himno de los Vedas tiene el nombre de su autor. Probablemente se trata de clanes más que de autores individuales.

SRUTI Y SMRITI

En conjunto, los cuatro Vedas, las decenas de Upanishads y el Vedanta sutra se llaman sruti (‘lo escuchado’), la revelación comunicada oralmente por Dios a algunos sabios en el pasado.

Se usael término sruti en contraposición al de smriti (‘lo recordado’) que es el resto de la literatura hinduista: los Puranas, los Itijasa (historias, como el Majábharata y el Ramaiana), etc., que se consideran explicaciones escritas por el mismo Viasa (mítico escritor de la antigüedad hinduista) para ayudar a los humanos a entender los crípticos Vedas.

Los tres primeros Vedas fueron la división principal original, también llamada traí (triple), esto es:
  • el Rig-veda (el recitar poético),
  • el Iáyur-veda (uso del sacrificio) y
  • el Sama-veda (cánticos).
Esta triplicidad se introduce en los textos bráhmanas, pero el Rig-veda es el único trabajo original de los tres, que junto a los otros dos desarrollan el concepto.

PARTES DE LOS VEDAS

Cada Veda se subdivide en dos partes claramente identificables:
  1. Mantras, las palabras de oración y adoración dirigidas al fuego, a alguna forma del Sol o a alguna forma del aire, cielo, viento, etc. con pedidos de riqueza, salud, longevidad, ganado, hijos, victoria, e incluso perdón de los pecados (Ver el «himno Gáiatri», la oración secreta que cantan los bráhmanas tres veces al día).
  2. Bráhmana, consistente en vidhi y artha-vada (es decir, explicaciones detalladas para llevar a cabo ceremonias en las que se podían utilizar con provecho los mantras).
Así como los Vedas eran solo tres, los mantras son también tres:
  1. Rich (Rig), los cuales son versos en alabanza, con métrica, compuestos para ser recitados en voz alta, y plegarias litúrgicas para recitar en los sacrificios (homa).
  2. Iáyus (Iáyur), que están escritos en prosa, y se supone que solo pueden ser murmurados durante un sacrificio de fuego.
  3. Sāman (Sāma), versos métricos para ser recitados durante las ceremonias de la planta soma (droga psicotrópica que solo los sacerdotes bráhmanas podían utilizar).
Se debe tener en cuenta que tanto el Iáshur-veda como el Sama-veda contienen muchísimos textos del Rig-veda original.

Rig-veda

El principal y más antiguo de los cuatro Vedas es el Rig-veda, una colección de 1028 himnos compuestos (no escritos aún, ya que en la India no se había descubierto la escritura) entre el 1500 y el 1000 a. C. con la misión de invitar a los dioses a los sacrificios, especialmente a Indra y a Agní.

En esa época primitiva, Indra era considerado el dios principal. Luego fue identificado con Paryania (dios de la lluvia) y terminó siendo un semidiós secundario, dios de la atmósfera y de las tempestades.

Agní, dios del fuego (tiene el mismo origen que la palabra latina "ignis" (fuego) de donde viene el prefijo español igni, como en ígneo o ignífugo).

En realidad el Rig-veda es el único trabajo original, y mucho más antiguo que los otros. El más antiguo de sus himnos podría ser previo al 1500 a. C., cuando los arios apenas se estaban estableciendo en el Panyab (noroeste de la India), antes de entrar en el valle del Ganges.

Más tarde a estos tres Vedas se les agregó el Átharva-veda, el cual no debe de haber sido aceptado hasta bastante después de Manu, ya que él en su Mánava sastra dharma (las ‘escrituras religiosas de Manu’, las Leyes de Manu) solo habla de tres Vedas (llamándolos traiam brahma sanátanam, ‘el Veda triple y eterno’).

Láyur-veda

El Iáyur-veda (‘conocimiento sobre sacrificio’) contiene dos divisiones: el Taittiriya samhita y el Vajasaneyi samhita.

Sama-veda
El Sama-veda contiene un agregado de canciones para ejecutar con ritmos (tala) y melodías tradicionales (raga); exorcismos y encantamientos; creencias y por fin plegarias devocionales.

Átharva-veda

El Átharva-veda es —como el Rig-veda— una verdadera colección de himnos originales mezclados con encantamientos, con muy pocos préstamos del Rig y sin ninguna relación directa con los sacrificios de fuego.
Los hindúes creen que su recitación produce una larga vida, cura enfermedades, genera la ruina de los enemigos, etc.

OTRAS PARTES DE LOS VEDAS

Los libros sagrados del hinduismo son más numerosos que los de cualquier otra religión. Además poseen la particularidad de que su seguimiento no es obligatorio. Se añaden otros escritos:
  • los Bráhmanas, comentarios sobre los Vedas,
  • los Upavedas (o Vedas secundarios),
  • los Vedangas, trabajos que funcionan como miembros (angas) del cuerpo védico, y
  • los Araniakas, conocimiento para ser aprendido como anacoreta en el bosque (arania)

 UPANISHADS Y PURANAS

Unos cinco siglos después de los Vedas se empezaron a componer escrituras, llamadas Upanishads, que ―a diferencia de los Vedas, cuyos himnos épicos sin demasiado interés por la espiritualidad― explicaban el aspecto místico de la realidad, la naturaleza de Dios y la relación entre el alma y la materia. Estos tratados se volvieron los verdaderos Vedas de los religiosos hindúes, y fueron los que generaron los seis dárshanas o sistemas principales de pensamiento del hinduismo.

También se incorporaron un gran número de obras (como los Puranas) tenidas en gran estima y que, hoy en día, son mejor conocidas y ejercen mayor influencia sobre los hindúes que los Vedas propiamente dichos.


AUDIOS



    
Mitos de la humanidad - El Mahabharata


Los Vedas y la épica del Mahabaratha y el Ramayana



Carl Sagan y el secreto de los Vedas
     

 

Introducción a las fuentes del hinduismo y a sus principales escuelas filosóficas por Joan Almirall-Rama Arj

 

Período sánscrito de Gustav Holst (I)

 

Período sánscrito de Gustav Holst (II)

Misterios de la India - Pere Bel

Los Tres Grandes Misterios de Shamballa - Vicente Beltrán Anglada


ANIMISMO



El animismo (del latín anima, alma) es un concepto que engloba diversas creencias en las que tanto los objetos (útiles de uso cotidiano o bien aquellos reservados a ocasiones especiales) como cualquier elemento del mundo natural (montañas, ríos, el cielo, la tierra, determinados lugares característicos, rocas, plantas, animales, árboles, etc.) están dotados de alma y son venerados o temidos como dioses.

La definición se extiende a que seres sobrenaturales personificados, dotados de razón, inteligencia y voluntad, habitan los objetos inanimados y gobiernan su existencia. Esto se puede expresar simplemente como que todo está vivo, es consciente o tiene un alma.

En África el animismo se encuentra en su versión más compleja y acabada, siendo así que incluye el concepto de magara o fuerza vital universal, que conecta a todos los seres animados, así como la creencia en una relación estrecha entre las almas de los vivos y los muertos. En otros lugares el animismo es en cambio la creencia en que los objetos (como animales, herramientas y fenómenos naturales) son o poseen expresiones de vida inteligente.

Creencias del animismo


El principio general del animismo es la creencia en la existencia de una fuerza vital sustancial presente en todos los seres animados, y sostiene la interrelación entre el mundo de los vivos y el de los muertos, reconociendo la existencia de múltiples Dioses con los que se puede interactuar, o de un Dios único aunque inaccesible en una adaptación moderna. Sus orígenes no son precisables al contrario que las religiones proféticas, siendo junto al chamanismo una de las más antiguas creencias de la Humanidad. Ya la religión del Antiguo Egipto está fundada sobre bases animistas.

Características generales

  • La vida de los ancestros continúa después de la muerte.
  • Se puede interactuar directamente con los espíritus.
  • Se reconoce la existencia de una gran variedad de espíritus y dioses.
  • El alma puede abandonar el cuerpo durante trances o sueños.
  • Se cree en la mediación de personas sagradas: chamanes, brujos.
  • Hay seres espirituales que viven en el alma o espíritu del ser humano.
  • Se fusionan conceptos: individuo-comunidad, presente-pasado, objeto-símbolo.
  • Se realizan ofrendas o sacrificios expiatorios

Vida después de la muerte

La mayoría de los sistemas de creencias animistas sostienen que existe un alma que sobrevive a la muerte del cuerpo. Creen que el alma pasa a un mundo más cómodo, de abundantes juegos y cultivos agrícolas continuos. Otros sistemas, como el de los Navajo de América del Norte, aseguran que el alma permanece en la Tierra como fantasma, a veces malvado.

Otras culturas combinan estas dos creencias, y afirman que el alma debe escapar de este plano y no perderse en el camino, de lo contrario se volvería fantasma y vagaría durante mucho tiempo. Para el éxito en esta tarea los sobrevivientes del muerto consideran necesario realizar funerales de duelo y adoración a los ancestros. En las culturas animistas a veces los rituales no son realizados por los particulares sino por sacerdotes o chamanes que se supone poseen poderes espirituales más grandes o diferentes a la experiencia humana normal.

La práctica de reducción de cabezas que realizaban algunas culturas de América del Sur deriva de la creencia animista en que el alma del enemigo puede escapar si no se atrapa dentro de su cráneo. El enemigo entonces transmigraría al útero de una hembra de animal depredador, de donde nacería para vengarse del asesino.

Orígenes y ubicación geográfica


Se encuentran trazas de animismo en África al sur del Sáhara, Australia, Oceanía, sudeste y centro de Asia y en toda América. La arqueología y la antropología estudian el animismo actualmente presente en las culturas indígenas. Algunos conceptos antiguos acerca del alma se pueden analizar a partir de los términos con que ésta era denominada. Por ejemplo, los lectores del poeta italiano Dante conocen la idea de que los muertos no tienen sombra (ombra). Esto no fue una invención del poeta sino una noción que proviene del folclore anterior al cristianismo. En las Islas Canarias, los guanches profesaban una religión animista (Mitología guanche).

En cambio en la cultura occidental hay conexión entre el alma y la respiración. Esta identificación se encuentra tanto en los idiomas indoeuropeos como en las lenguas semíticas. Aire en latín se dice spíritus, en griego pneuma y en hebreo ruach. Esta idea se encuentra también en Australia, varios puntos de la América precolombina y Asia.

Aunque a veces se distingue el alma o principio vital del cuerpo (que también poseerían los animales) como algo diferente del espíritu humano, hay casos en que un estado de inconsciencia se explica como debido a la ausencia de éste. Los indígenas del sur de Australia le dicen wilyamarraba (sin alma) a una persona desmayada.

También el trance autohipnótico de un chamán o de un profeta se cree que se debe a su visita al más allá, de donde trae profecías y noticias de personas muertas.

La enfermedad a menudo se explica como la ausencia del alma y a veces se toman determinadas medidas para atraer el alma errante de vuelta. 


El animismo y el sueño


Los sueños son a veces explicados en pueblos como viajes realizados por el durmiente, o por animales u objetos de su entorno. Era importante el período diario de sueño con sus ideas e imágenes frecuentemente irregulares e incoherentes. La mera inmovilidad del cuerpo era suficiente para mostrar que su estado no era idéntico al de la vigilia. Cuando, además, el durmiente despertaba para dar razón de una serie de visitas a lugares lejanos, de los cuales, tal como sugieren las investigaciones psíquicas modernas, podía incluso arrojar o traer detalles verídicos, la conclusión irresistible debe haber sido que, en el sueño, algo que no era el cuerpo viajaba al más allá.

Si el fenómeno de los sueños fue de gran importancia en el desarrollo prehistórico del animismo, esta creencia debe haberse expandido rápidamente hasta convertirse en una filosofía de la naturaleza de la realidad. De la reaparición en sueños de personas muertas, el hombre primitivo fue inevitablemente llevado a la creencia de que existió una parte incorpórea del hombre, que sobrevivió a la disolución del cuerpo. El alma fue concebida para ser un facsímil, una especie de doble del cuerpo, a veces no menos material, a veces más sutil, a veces totalmente impalpable e intangible.

Como en los sueños no sólo se ven seres humanos sino también animales y objetos inanimados, la conclusión debe de haber sido que ellos también tenían espíritu, aunque las primeras religiones pueden haber llegado a esta conclusión mediante otra línea de argumentación.

Evolución del animismo al monoteísmo


La humanidad, en sus 150.000 años de haber evolucionado a Homo Sapiens vio las creencias en dioses hasta hace unos 30.000 años; siendo éstos politeístas. Según muchos eruditos, el monoteísmo evolucionó del politeísmo apenas cerca de unos 5.000 años.

Según Augusto Comte la creencia del monoteísmo tuvo su evolución desde el politeísmo y éste a su vez evolucionó del fetichismo (devoción hacia los objetos materiales, a los que se ha denominado fetiches. El fetichismo es una forma de creencia o práctica religiosa en la cual se considera que ciertos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a las personas de las fuerzas naturales. Los amuletos también son considerados fetiches).

El animismo en la filosofía


El término ha sido aplicado más comúnmente al vitalismo, que sostiene que la vida y la mente son los principios directrices de la evolución y el crecimiento, y que éstos no se originaron en procesos químicos o mecánicos, sino que hay una fuerza directriz que parece guiar a la energía sin alterar su cantidad. Otra clase completamente diferente de ideas, también denominadas animistas, es la creencia en el alma del mundo, sostenida por el griego Platón, o los partidarios de Gaia (el alma de la Tierra).

Fenómenos que se cree llevaron al animismo


Diversos investigadores creían que el "salvaje" comenzó a creer en el animismo debido a la contemplación de ciertos fenómenos. Se formó una animada controversia entre los dos primeros acerca del orden de sus respectivas listas de fenómenos. Entre estos se encuentran el trance, la inconsciencia, la enfermedad, la muerte, la clarividencia, los sueños, las apariciones de muertos, los espectros, las alucinaciones, los ecos, las sombras y los reflejos.

                                                                  

El escritor y fotógrafo Jordi Esteva es el autor del documental "Retorno al país de las almas", resultado de una larga relación de más de 10 años con el mundo del animismo africano, de Costa de Marfil en concreto. Escuchamos la música de Barbara Kanam: "Teti", Alpha Blondy: "Sourokou Logo", Ex-Centric Sound System: "Lo flo", Apolo Bass: "Caminando", Les Garagistes: "Sobedja", Abdeljalil Kodssi: "Said" y Naima: "¿Buscas?"