Mostrando entradas con la etiqueta Antropología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Antropología. Mostrar todas las entradas

CONSCIENCIA Y CONCIENCIA


ÍNDICE


CONCEPTO E INTRODUCCIÓN
LA CONSCIENCIA EN LA FILOSOFÍA
EN LA PSICOLOGÍA
CONCIENCIA EN LA PERSONALIDAD
LA CONCIENCIA EN LA HISTORIA
CONSCIENCIA EN LA ÉTICA
CONFERENCIA SOBRE LA CONSCIENCIA.

Pierre Teilhard de Chardin

LA EVOLUCIÓN UNIVERSAL
LA EVOLUCIÓN DE LA COSNCIENCIA
EVOLUCIÓN DE LA CONCIENCIA UNIVERSAL. NOOSFERA 
LEY DE LA COMPLAJIDAD-CONSCIENCIA 


CONCEPTO E INTRODUCCIÓN

Propiedad del espíritu humano de reconocerse en sus atributos esenciales y en todas las modificaciones que en sí mismo experimenta.

La conciencia (del latín conscientia 'conocimiento compartido', pero diferente de consciencia, ser conscientes de ello) se define en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno, se refiere a la moral o bien a la recepción normal de los estímulos del interior y el exterior. Conscientĭa significa, literalmente, «con conocimiento» (del latín cum scientĭa). En la especie Homo sapiens, la conciencia implica varios procesos cognitivos interrelacionados. Se traduce del griego sy‧néi‧dē‧sis, de syn -'con'- y éi‧dē‧sis -'conocimiento'-, de modo que significa co-conocimiento, o conocimiento con uno mismo.

Conciencia se refiere al saber de sí mismo, al conocimiento que el espíritu humano tiene de su propia existencia, estados o actos. Conciencia se aplica a lo ético, a los juicios sobre el bien y el mal de nuestras acciones.

La conciencia en psiquiatría puede también definirse como el estado cognitivo no abstracto que permite la interactuación, interpretación y asociación con los estímulos externos, denominados realidad. La conciencia requiere del uso de los sentidos como medio de conectividad entre los estímulos externos y sus asociaciones.

Los humanos adultos sanos tienen conciencia sensitiva y conciencia abstracta, aunque también el pensamiento abstracto se presenta en otras especies animales, así mismo se ha comprobado que algunas especies animales tiene una conciencia rudimentaria de sí mismos.


LA CONSCIENCIA EN LA FILOSOFÍA

En la filosofía occidental el concepto de conciencia toma relieve a partir de los sistemas de René Descartes, John Locke, Gottfried Leibniz, Emmanuel Kant. Descartes se planteó la duda sistemática como vía de conocimiento. Destacó la facultad del hombre de captar su propio pensamiento. Se interrogó, además, acerca de la existencia física de la conciencia. Para Locke, ésta es el conjunto de las informaciones recibidas a través de los sentidos. Leibniz, matemático y filósofo, persiguió un "alfabeto de los pensamientos humanos" semejante a un orden matemático. Kant coincidía con Locke en cuanto a que el conocimiento nos llega desde afuera, mediante los sentidos, pero el orden de esos conocimientos lo determinan mecanismos internos de la conciencia. Para Kant, la ética se sintetiza en la idea de que se debe obrar como si la regla que se utiliza para uno mismo se pudiera convertir en norma universal.

A partir de Franz Brentano y los pre-fenomenólogos (o proto-fenomenólogos) la conciencia adquiere un papel central para las filosofías derivadas del redescubrimiento del concepto de intencionalidad, como la Fenomenología de Edmund Husserl. Según este punto de vista, la conciencia es el correlato del fenómeno, y es el punto de partida válido para la investigación filosófica.

RASGOS DE LA CONCIENCIA

La conciencia es capaz de percibir la realidad y hacerse una representación mental. Esta facultad, que Steve Pinker llama secundaria, por encima de la simple percepción sensorial (ya que implica tener un concepto globalizador de lo que captan los sentidos) está presente en varias especies de mamíferos y en un grado más elevado a los hombres, que construyen una cosmovisión donde se mezclan las propias percepciones y las enseñanzas fruto de la socialización y la interacción con otras personas.Pero también es capaz de concebir la propia individualidad, es decir, saberse sujeto, como concepto unificador de creencias, sentimientos, experiencias y pensamientos sobre el mundo. No sólo la persona sabe que existe, sino que se considera diferente del resto de elementos del mundo (Thomas Nagel).Esta consideración parte de una operación mental que cuenta con diversas formulaciones, siendo quizá la más célebre la máxima de Descartes Cogito ergo sum. Las visiones religiosas o espiritualistas, además, consideran que parte de esta diferencia radica, aparte de la personalidad, en un componente no físico, llamado comúnmente alma.

El idealismo considera que aparte de esa sensación y certeza de existir, de saberse un sujeto, no se puede asegurar que exista nada más, ya que todos los objetos del mundo exterior podrían ser sólo proyecciones de la propia conciencia. Por este motivo esta doctrina llevada al extremo desemboca en el solipsismo.

Manfred Frank afirma que la conciencia incluye siempre procesos de reflexión sobre uno mismo, mientras el sujeto va creciendo y va teniendo experiencias va formando su personalidad, que luego transforma según los acontecimientos y reacciones de la gente cercana. El autoconocimiento, por tanto, es uno de los rasgos de la conciencia y ligado al desarrollo del individuo (René Dubos), con un período crítico en la adolescencia.

La conciencia, además de representaciones sobre el exterior y de la subjetividad, actúa como síntesis de diversas experiencias, en este sentido es temporal, selectiva e intencional (Sartre) y puede equivaler al concepto de yo. Sin este sustrato unificador, ya menudo voluntariamente unificador, es imposible superar estímulos simples y acceder a la cognición, como sostiene Antonio Damasio.

Bernard Baas resume las funciones de la conciencia en las siguientes:

Definición del contexto,

Situación del individuo en el mundo,

Adaptación a los cambios y aprendizajes,

Categorización

Control de acciones físicas y mentales,

Represión de determinados instintos,

Toma de decisiones,

Metacognición

Mantenimiento del propio equilibrio


Desde la inteligencia artificial se han propuesto ocho rasgos básicos de la conciencia:

El instinto de conservación ligado a la noción de un yo existente.

La noción de estado de ánimo y emoción, que llevan a una conducta u otra.

El concepto de orden y lógica en torno, la noción de diferencia respecto a otros seres y la posibilidad de establecer contacto o no con estos seres.

La idea de libertad

El descubrimiento de patrones en la información y las ansias por aprender como mecanismo de supervivencia.

La facultad para hacer predicciones y tomar decisiones.

Nota del administrador. El lenguaje no determina en su totalidad la consciencia en el ser humano, sino la emergencia de la existencia, las sensaciones y el pensamiento absatracto anterior al lenguaje

EN LA PSICOLOGÍA

La conciencia es un estado de la mente que permite tomar decisiones de forma racional, percibir la realidad y tener noción del propio yo. Se opone por tanto a estados como el sueño, la alucinación y las formas de vida incapaces de formular un autoconcepto o de concebir un sentido de individuo y personalidad. Para Freud es una parte de la mente, diferente del inconsciente.Los seres humanos tienen conciencia cuando están despiertos y no sufren ninguna enfermedad mental o alteración momentánea por un estado de crisis o para ingerir drogas. Determinados autores afirman que la conciencia también formará parte de la inteligencia artificial o de los animales como delfines o primates, aunque no hay acuerdo sobre sus límites. La conciencia es objeto de estudio de la psicología y la filosofía de la mente.

CONCIENCIA EN LA PERSONALIDAD

Todos los seres humanos tienen conciencia moral, ya que han sido educados en el cumplimiento de unas normas éticas a través de la familia, la escuela, las relaciones personales o otras influencias como los medios de comunicación, lecturas y meditaciones. Pero hay personas con un grado más elevado de reflexión sobre los propios actos, que se reconocen por actuar más a menudo en su deber, para hacer planes de futuro y no dejar tan atrasada trabajo.

Cuando no se sigue la conciencia surgen el remordimiento y la culpa, que puede ser patológica si no se sabe parar, ya que es imposible actuar siempre de acuerdo con las normas morales. El extremo contrario, la anomia, es también un signo de enfermedad. Ya Aristóteles proclamaba que la virtud era encontrar el equilibrio, el término medio.

Epictura: El arrepentimiento actúa como filtro represor de la conducta y el miedo a experimentar sentimientos negativos o bajar en el autoconcepto puede hacer desisitir de determinadas conductas. Por el mecanismo de defensa de la anulación, un sujeto puede aplazar este sentimiento o buscar una justificación para sus actos (autoengaño) que compense, para tender así a la homeostasis psíquica.

LA CONCIENCIA EN LA HISTORIA

Dentro del pensamiento oriental, los primeros intentos de entender la conciencia se encuentran en la formulación budista del Vijñāna, que se liga a la esencia de las criaturas, en la base ontológica, sin que incluya autoconciencia o personalidad. Pero justamente los deseos de liberarse del ego, fuente del mal y del deseo insatisfecho para fusionarse con todo el universo han llevado a que los pensadores orientales menosprecien la idea de conciencia, asociada al orgullo.

Por el contrario en Occidente se convierte, desde los inicios de la actividad filosófica en las polis griegas, un concepto clave. En un primer momento era inseparable de la conciencia moral, es decir, el ser humano era racional y por tanto capaz de juzgar sus actos en función de su bondad. Hasta John Locke no empezó a reflexionar por separado sobre la dimensión ética y la conciencia psicológica y con este término sólo a partir de los escritos de Ralph Cudworth.

Históricamente se ha ligado la conciencia en el alma o espíritu. La ciencia, a partir de los avances en neurobiología, ha tratado de encontrar las bases biológicas para la conciencia. Uno de los principales teóricos contemporáneos de este campo es David Chalmers pero los estudios se remontan al siglo XVII (por ejemplo Descartes creía que la relación entre cuerpo y espíritu se daba a la glándula pineal). La conciencia sería un mecanismo adaptativo elevado, que podría pues explicarse en términos puramente físicos, en contra de las teorías basadas en el dualismo. Roger Wolcott Sperry, Premio Nobel de Medicina, argumentó que no se encontraba en un solo órgano, sino al conjunto de conexiones del cerebro, anticipando las corrientes holísticos.

Dentro de los fisicialistas se pueden distinguir dos corrientes predominantes en los siglos XX y XXI: los partidarios del conductismo y la fenomenología, que argumentan que la conciencia es algo abstracto inaprehensible al estudio y que por tanto hay que centrarse en sus manifestaciones objetivas, sean externas o internas al sujeto (conductas y reacciones corporales, por ejemplo), y por otro los que usan la mecánica cuántica para explicar cómo funciona el cerebro, considerado el centro de la conciencia.

CONSCIENCIA EN LA ÉTICA

La conciencia es el sentimiento y certeza internas de estar actuando bien o mal según los parámetros fijados por la ética. Según la religión la conciencia proviene del alma, que juzga las propias acciones y hace sentir remordimientos en el caso de desviarse de la norma moral, mientras que para la ciencia la conciencia es parte de la actividad evaluadora ordinaria del sujeto , que siempre califica los actos y acontecimientos según varios criterios, entre los que se encuentra la moral. Esta facultad parece localizarse en el córtex prefrontal del cerebro.

Para Sigmund Freud es parte del Superyo, un componente de la mente creado por la socialización que hace que cada individuo interiorice unos códigos de conducta que aseguran la cohesión del grupo. El Superyo o conciencia reprime con emociones negativas aquellos comportamientos sugeridos por el ello o el instinto que se alejan de lo esperado.

Según el catolicismo. Según el catecismo, el ser humano es libre, lo que implica la posibilidad "de elegir entre el bien y el mal" . Para saber cómo elegir, debe guiarse por la conciencia, que "asegura la verdad respecto al bien" y por lo tanto, si está bien formada, ayuda a no equivocarse en la elección. La conciencia actúa como "ley del espíritu", pero para sentirla hay que hacer introspección y para que su juicio sea certero, precisa una formación a lo largo de toda la vida, que incluya fe, razón y seguir las enseñanzas de la iglesia.
Hacer un examen de conciencia es un acto habitual en un católico practicante, que examina sus actos pasados ​​e intenciones futuras para juzgar sobre su bondad o no. Si ha cometido una falta o un pecado (cuando ha obrado contra Dios y sus preceptos a pesar de saber cuál era su deber) es necesario que obtenga el perdón mediante la confesión. Esta puede ser privada, en la oración o diálogo directo con la divinidad, o bien a través de un sacerdote, que ordena una penitencia y otorga la absolución si el arrepentimiento es sincero. Si la conciencia, pero, no siendo el error y no piensa evitarlo en el futuro, el sacramento no tiene ningún efecto.

Según el budismo. En otras religiones —como por ejemplo el budismo y el budismo zen— la conciencia es algo que se debe despertar: el despertar de la conciencia es más importante que la mera aplicación de dogmas o el seguimiento de unas creencias como reglas fijas de pensamiento. La conciencia debe de ser creativa. Puede hablarse de la distinción entre la conciencia individual o del ego, y la conciencia cósmica o universal. La práctica religiosa iría encaminada a dirigir la conciencia del ego hacia una conciencia mayor, a través de la meditación.

Según el hinduísmo. La conciencia es una cualidad eterna (o sea, sin principio ni fin) que posee el alma espiritual. La conciencia no aumenta ni disminuye, sólo se enfoca en algo. En el contexto espiritual la conciencia se dirige a alguna forma de Dios o a la energía divina omnipresente.


Sigue con  la interesante Conferencia pronunciada por el Prof. F. J. Rubia que incluye:


- Exposición
- Definición de consciencia
- Características de la consciencia
- Algunas teorías sobre la consciencia
- Supervivencia
- Dudas sobre lo mental
- Red de funciones cognitivas
- Origen y evolución de la consciencia
- Conciencia compartida
- Correlatos neurales de la consciencia
- Consciencia ocasional
- ¿Máquinas con consciencia?
- Conclusión

SINCRETISMO

Un sincretismo es un intento de conciliar doctrinas distintas. Aunque a veces estas uniones no guardan una coherencia sustancial.

La palabra sincretismo viene del griego sincretismós, compuesto por el prefijo sin-, unido a un vocablo que puede derivar de "cretense", en referencia histórica que comenta Plutarco, que nos dice que los cretenses dejaban a un lado sus diferencias internas en periodos de guerra.

Sincretismo religioso

Es un proceso, generalmente espontáneo, consecuencia de los intercambios culturales acaecidos entre los diversos pueblos. Es un proceso en el que se intenta superar una situación de crisis cultural producida por la colisión de dos o más tradiciones religiosas diferentes. Es un intento por conseguir que dos o más tradiciones culturales diferentes sean capaces de crear un ámbito de cohabitación en armonía. Su característica principal es que se realiza a través de la mezcla de los productos culturales de las tradiciones coincidentes.

El proceso de sincretización religiosa debe desarrollarse a la manera de una simbiosis en la que los dos cultos se mantengan. Pero esta simbiosis puede dar lugar al nacimientos de una nueva identidad cultural única incluso manteniendo dos cultos distintos. Debemos distinguir previamente entre la experiencia religiosa y la experiencia cultural.

El sincretismo supone aceptar la situación de crisis y afrontarla en dos etapas: la acomodación y la asimilación.

Durante la acomodación no se produce ningún cambio en ninguna de las culturas. Se produce un ajuste exterior, que se puede producir de forma rápida, pero no supone un paso sólido. La acomodación de las culturas se puede entender como una toma de consciencia por parte de los individuos de cada cultura de la existencia de una cohabitación dentro de un mismo espacio vital de dos tradiciones diferentes. Se pueden producir cambios en la fachada de cada tradición en una búsqueda de hacer más fácil la relación, pero todos los individuos guardan los valores de su cultura original.

La segunda fase, la asimilación, afecta a las culturas en conflicto que se fusionan a través de una interpenetración. Los individuos pertenecientes a las diferentes tradiciones no se cierran sobre sus valores originarios, sino que se abren, aceptando y adquiriendo nuevas costumbres. Es un proceso muy lento e inconsciente. La asimilación se produce con la aparición de una historia común para las dos tradiciones.

El objetivo último del sincretismo es alcanzar la asimilación religiosa, pero para ello siempre es necesario la acomodación. La acomodación permite al individuo vivir dentro de un nuevo mundo plural como en un ámbito propio. Se podría decir que la asimilación necesita de una convivencia natural con las nuevas culturas.

En el contexto de los nuevos movimientos religiosos hablar de sincretismo es hablar sin duda de la Nueva Era. En la espiritualidad de esta doctrina existen movimientos de múltiples religiones y doctrinas, basándose en la creencia de que todas las religiones son básicamente una con "distintas ropas".


INSTINTO

El instinto desde la Biología se define como una pauta hereditaria de comportamiento cuyas características son las siguientes:

Posee finalidad adaptativa. Es de carácter complejo, es decir, consta de una serie de pasos para su producción: percepción de la necesidad, búsqueda del objeto, percepción del objeto, utilización del objeto, satisfacción y cancelación del estado de necesidad. Es global, compromete a todo el organismo vivo.

El instinto en los humanos

Concepciones sostenidas tanto desde la Biología como desde las ciencias sociales (Antropología, Psicología, Sociología), han procurado demostrar que el ser humano carece de estas pautas complejas, aunque sí posee otros tipos de mecanismos más simples como el reflejo. El psiquismo humano surgiría entonces como una forma adaptativa que procura suplir las carencias biológicas incorporando un determinismo que no tiene relación directa con lo biológico, sino que es psíquico, aunque se apoya en aquél.

Por último, formaciones de índole claramente social y cultural que la Antropología ha probado como tales, como es el caso de la religión, hoy en día prácticamente no están en discusión sobre su naturaleza; no dejan sin embargo de existir estudios que mediante las nuevas tecnologías buscan patrones entre funcionamientos cerebrales y determinados comportamientos. 

Según algunas posturas biologicistas, en los humanos se distinguen dos instintos:

1. El instinto de supervivencia. Inclinación innata de la materia o la mente por continuar existiendo y mejorándose

2. El instinto de reproducción

Teorías de Sigmund Freud

Según las teorías de Sigmund Freud, el ser humano carecería de instintos, y en su lugar tendría lo que se denomina pulsiones. Las pulsiones humanas fundamentales serían la Eros (que engloba las de autoconservación y las sexuales) y la Tanathos (pulsión de muerte), por lo que sus teorías podrían estar en contradicción con las opiniones más generalizadas en relación con el instinto de supervivencia y con el instinto de reproducción. Parece que lo que sería "instintivo" en los humanos, conforme a las teorías freudianas, sería la búsqueda del placer en sí mismo y el rechazo del dolor.



ESPIRAL



Una espiral es una línea curva generada por un punto que se va alejando progresivamente del centro a la vez que gira alrededor de él. Normalmente se define con una función que depende de dos valores: el ángulo del punto respecto a un eje de referencia, y la distancia desde este punto al centro, situado en el vértice del ángulo.



La espiral como símbolo

Newgrange Entrance Stone.jpgLa espiral es uno de los símbolos más antiguos y se encuentra en todos los continentes, habiendo jugado un papel fundamental en el simbolismo desde su aparición en el arte megalítico.

Parece que en muchos lugares representaba el ciclo "nacimiento-muerte-renacimiento" así como al Sol, que se creía seguía ese mismo ciclo, naciendo cada mañana, muriendo cada noche y renaciendo a la mañana siguiente.

Actualmente, la espiral también es empleada como símbolo para representar el pensamiento cíclico, en diversas propuestas filosóficas, espirituales, estéticas y tecnológicas, por lo que puede hablarse en rigor de cierto espiralismo o concepción espìralista, como refleja el arte del escultor canario Martín Chirino o e las espirales en la Naturaleza.

El estudio de las espirales en la naturaleza se remonta a Christopher Wren, quien observó que muchas conchas animales formaban una espiral logarítmica. Jan Swammerdam observó las características comunes de las conchas, desde la Helix hasta la Spirula, y Henry Nottidge Moseley describió la geometría de las conchas de los Gastropoda. En Sobre el crecimiento y la forma, D'Arcy Wentworth Thompson examina exaustivamente estas espirales. Describe cómo las conchas se forman siguiendo una curva que rota en torno a un eje, de modo que la forma de la curva permanece constante pero su tamaño aumenta en progresión geométrica. En algunas conchas como Nautilus y las amonites la curva generatriz gira en un plano perpendicular al eje y la concha se conforma como figura discoidal plana. En otras sigue un patrón espacial, con forma de hélice. Thompson también estudió la aparición de espirales en la anatomía de diversos cuernos, pelambres, dientes, uñas y algunas plantas.



Diferencias entre espiral y hélice

Imagen de una espiral arquimediana (negra), junto con una hélice cónica (roja) y una hélice cilíndrica (verde). En el caso de la hélice cónica, ésta puede entenderse como una espiral tridimensional.


"Espiral" y "hélice" son dos términos que se confunden fácilmente. Una espiral suele ser plana (como el surco de un disco de vinilo).

Una hélice, siempre es tridimensional: es una línea curva continua, con pendiente finita y no nula, que gira alrededor de un cilindro, un cono o una esfera, avanzando en las tres dimensiones (como el borde de un tornillo).

Espirales bidimensionales 

Espirales tridimensionales


La hélice esférica o espiral esférica de infinitas revoluciones.

Para la creación de espirales tridimensionales se introduce una variable más en la función de la espiral, cuyo valor es el de una función continua y de monotonía repetitiva que depende del ángulo.

La hélice esférica o espiral esférica

Una hélice esférica, también llamada espiral esférica, es la curva que describiría un «barco ideal» viajando desde un polo hasta el otro polo de la Tierra, manteniendo una misma pendiente finita no nula. La hélice tendría un número infinito de revoluciones, con la distancia entre ellas cada vez menor a medida que se acercara a los polos.
La única forma de evitar dar vueltas indefinidamente en una hélice esférica es que ésta fuera arquimediana; es decir, que la pendiente del barco se ajustara a la necesaria para que la función de dicha hélice coincidiera con la de la espiral arquimediana sobre la esfera.

FLUJO




El flujo es el estado mental operativo en el cual la persona está completamente inmersa en la actividad que está ejecutando. Se caracteriza por un sentimiento de enfocar la energía, de total implicación con la tarea, y de éxito en la realización de la actividad. Esta sensación se experimenta mientras la actividad está en curso.



Componentes de flujo

Según Csikszentmihalyi, los componentes de una experiencia de flujo son los siguientes:

Objetivos claros (las expectativas y normas se pueden percibir y los objetivos son alcanzables apropiadamente con el conjunto de habilidades y destrezas).

Concentración y enfoque, un alto grado de concentración en un limitado campo de atención (una persona relacionada con una única actividad tendrá la oportunidad para enfocar y profundizar en el asunto).

Retroalimentación directa e inmediata (éxitos y fallos en el curso de la actividad son obvios, así el comportamiento puede ser ajustado como se necesite).

Equilibrio entre el nivel de habilidad y el desafío (la actividad no es ni demasiado fácil ni demasiado complicada).

La actividad es intrínsecamente gratificante, así no se nota el esfuerzo cuando se ejecuta.

QUÉ ES UN PARADIGMA


El concepto paradigma procede del griego paradeigma, que significa “ejemplo” o “modelo”. 

Modelo o patrón en cualquier disciplina científica o contexto epistemológico.



En las ciencias sociales, el paradigma se encuentra relacionado al concepto de cosmovisión. El término se utiliza para describir el conjunto de experiencias, creencias y valores que inciden en la forma en que un sujeto percibe la realidad y en su forma de respuesta. Esto quiere decir que un paradigma es también la manera en la que es entendido el mundo.

El filósofo y científico estadounidense Thomas Kuhn fue el encargado de actualizar el término y darle el significado contemporáneo, al adaptarlo para referirse al conjunto de prácticas que definen una disciplina científica durante un período específico de tiempo.

De esta forma, un paradigma científico establece aquello que se debe observar; el tipo de interrogantes que hay que formular para hallar las respuestas en relación al objetivo; cómo deben estructurarse dicho interrogantes; y cómo deben interpretarse los resultados de la investigación científica.

Cuando un paradigma ya no puede satisfacer las necesidades de una ciencia (por ejemplo, ante nuevos descubrimientos que invalidan conocimientos previos), es sucedido por otro. Se dice que un cambio de paradigma.

INCONSCIENTE COLECTIVO





Lo inconsciente colectivo es un concepto básico de la teoría desarrollada por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung. Establece que existe un lenguaje común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón.

"La vida se me ha aparecido siempre como una planta que vive de su raíz. Su vida propia no es perceptible, se esconde en el rizoma. Lo que es visible sobre la tierra dura sólo un verano. Luego se marchita. Es un fenómeno efímero. Si se medita el infinito devenir y perecer de la vida y de las culturas se recibe la impresión de la nada absoluta; pero yo no he perdido nunca el sentimiento de algo que vive y permanece bajo el eterno cambio. Lo que se ve es la flor, y ésta perece. El rizoma permanece."
Lo inconsciente colectivo es el sustrato que se ubica por debajo de lo inconsciente personal que a su vez estudió Sigmund Freud, con el que estuvo relacionado Jung en los primeros años del siglo XX, hasta que rompió con él a causa de sus divergencias sobre éste y otros aspectos.

Simbolismo

Jung escribió numerosas obras sobre la idea de los arquetipos inconscientes y ancestrales, entre ellas Formaciones de lo inconsciente, Psicología y simbología del arquetipo, Arquetipos e inconsciente colectivo y Psicología y alquimia. Poco antes de su muerte, aceptó realizar un trabajo de divulgación de sus ideas que se publicó con el título de El hombre y sus símbolos. En esta obra diferencia el signo del símbolo en el lenguaje humano. Sostiene que el símbolo es una palabra o una imagen cuando representa algo más que su significado inmediato y obvio. En este último caso, es sólo un signo. El aspecto inconsciente del símbolo nunca está definido con precisión ni puede esperarse que lo esté. Sin embargo, los símbolos constituyen una gramática que a menudo nos expresa inconscientemente. El hecho de que tal lenguaje refiera a cosas más allá de la razón explica que las religiones usen un lenguaje simbólico y que Jung se haya interesado por las religiones y la mitología; muchos autores lo consideraran un misticista.

Jung precisó que lo inconsciente colectivo está vinculado con los instintos (pauta hereditaria de comportamiento). Éstos son necesidades fisiológicas, pero también se manifiestan en fantasías y con frecuencia revelan su presencia por medio de imágenes simbólicas. Para Jung, el contenido de los sueños es siempre simbólico.
Lo inconsciente colectivo es todo menos un sistema aislado y personal. Es objetividad, ancha como el mundo y abierta al mundo. Yo soy el objeto de todos los sujetos, en perfecta inversión de mi consciencia habitual, donde soy siempre sujeto que tiene objetos. Allí estoy en la más inmediata e íntima unión con el mundo, unido hasta tal punto que olvido demasiado fácilmente quien soy en realidad. «Perdido en sí mismo» es una frase adecuada para designar ese estado. Pero ese «mismo» es el mundo, o un mundo cuando puede verlo una consciencia. Por eso hay que saber quién se es.

Los arquetipos

Los arquetipos son en realidad una tendencia a formar representaciones sobre un modelo básico que puede variar constantemente y que produce asombro y desconcierto cuando aparece en la consciencia. Los arquetipos que él mismo señalaba como principales eran el ánima, o principio femenino, y el ánimus, principio masculino. La sombra era para Jung un arquetipo básico, que designaba justamente lo desconocido e inexpresable, es decir, el propio inconsciente colectivo.
La necesaria y requerida reacción de lo inconsciente colectivo se expresa en representaciones formadas arquetípicamente. El encuentro con uno mismo significa en un principio el encontrarse con la propia sombra. Por otra parte, esa sombra es un paso angosto, una puerta estrecha cuya precaria angostura no puede eludir nadie que descienda a lo hondo del pozo. Pero hay que conocerse a sí mismo para saber quién se es, puesto que lo que viene después de la muerte es, inesperadamente, una ilimitada extensión llena de inconcebible imprecisión, en la que al parecer no hay ni fuera ni dentro, ni arriba ni abajo, ni aquí ni allá, ni mío ni tuyo, ni bueno ni malo. Es el mundo del agua, en el que flota, suspenso, todo lo vivo, donde comienza el reino del «simpático», del alma de todo lo vivo, donde yo soy inseparable y soy éste y aquél, donde experimento en mí al otro y el otro me experimenta a mí.
La tendencia a las representaciones arquetípicas es, en la teoría junguiana, tan evidente en los humanos "como el impulso de las aves a formar nidos". No se adquiere con la educación ni en contacto con la cultura, sino que es "innata y hereditaria". Este punto fue motivo de las mayores controversias, porque era indemostrable. La teoría no parece explicar de qué manera los arquetipos pasan de padres a hijos a través de las generaciones. No obstante, en las formulaciones de Jung se encuentra la defensa de este punto: si están ligados a los instintos, de cuya existencia no se duda, se transmiten de una generación a otra en forma de fantasías que necesariamente esos instintos generan, así como la sombra acompaña al cuerpo.
En El hombre y sus símbolos, Jung escribió:
A semejanza de los instintos, los modelos de pensamiento colectivo de la mente humana son innatos y hereditarios. Funcionan, cuando surge la ocasión, con la misma forma aproximada en todos nosotros.
El simbolismo de la muerte, los demonios, dragones y serpientes, círculos y triángulos, el ave como símbolo de liberación y de trascendencia, la peregrinación, el mito del héroe y una serie de otras figuras habitan lo inconsciente colectivo y constantemente acuden a la consciencia sin que sepamos interpretarlos, y con variantes de formas y detalles, así como fluyen los instintos primitivos en cada momento de nuestras vidas. Lo perturbador de los arquetipos es que no llegamos a conocerlos del todo. Y más perturbador resulta el hecho de que, aun conocidos, nunca agotan su significado. Sin embargo, para Jung, el sentido de armonía se consigue mediante la unión de la consciencia con los contenidos inconscientes de la mente. Esa es la "función trascendente de la psique", con la que se supera el yo para conquistar la plenitud del individuo.

Paradoja, imprevisibilidad e indeterminación

Valoración de la paradoja como elemento constituyente y fundante de la totalidad, en contraposición de la unidireccionalidad inevitable de la psique consciente.
Por modo extraño, la paradoja es uno de los supremos bienes espirituales; el carácter unívoco, empero, es un signo de debilidad. Por eso una religión se empobrece interiormente cuando pierde o disminuye sus paradojas, el aumento de las cuales, en cambio, la enriquece, pues sólo la paradoja es capaz de abrazar aproximadamente la plenitud de la vida, en tanto que lo unívoco y falto de contradicción son cosas unilaterales y por tanto inadecuadas para expresar lo inasible.
Otra deducción tendrá que ver con la autonomía propia de lo inconsciente colectivo y sus arquetipos, siendo por lo tanto erronea toda previsibilidad absoluta nacida del yo racional consciente. Éste tenderá a la sustitución de las partes por el todo y a la confusión generada en el intento de atribuirse el cargo de director de orquesta y rector de todo acontecimiento externo. Será precisamente el prejuicio el que dilapide toda imprevisibilidad. A mayor ahondamiento en el racionalismo, menor grado de espontaneidad desde la autonomía de lo inconsciente colectivo y sus arquetipos, y viceversa.
Si la psicología estuviera ligada a un credo cualquiera, no podría ni debería conceder a lo inconsciente del individuo ese libre juego que es la condición previa e indispensable de la producción de los arquetipos. Y a decir verdad, es precisamente la espontaneidad de los contenidos arquetípicos lo que convence. En cambio, una intervención fundada en prejuicios impide una experiencia no prevista.
Finalmente, y en la medida en que el arquetipo expresa lo indeterminable, ninguna determinación ligada a la psique consciente podrá suplirlo.
Resulta impensable el que pueda existir una figura determinada que pueda expresar la indeterminación arquetípica.
La consciencia, por más amplia que pueda ser, es el círculo menor dentro del círculo mayor de lo inconsciente, la isla rodeada por el océano; y al igual que el mar, también lo inconsciente produce una cantidad infinita de seres vivos en constante renovación, una riqueza que nó podemos controlar. Conocemos desde hace mucho tiempo el significado, los efectos y las propiedades de los contenidos inconscientes, pero no hemos investigado todavía su profundidad y sus posibilidades, pues son capaces de variaciones infinitas y no pueden ser despotenciados. La única posibilidad de hacerse con ellos en la práctica consiste en intentar proporcionar a la consciencia la actitud que permita a lo inconsciente cooperar en vez de oponerse.